Fragmentos del libro acerca de la legislación

Es necesario hablar de la Directiva 92/57/CEE y su transposición al ordenamiento jurídico español. Hay un documento muy interesante, de fecha noviembre de 2008, titulado Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones relativa a la aplicación práctica de las Directivas 92/57/CEE (obras de construcción temporales o móviles) y 92/58/CEE (señalización de seguridad en el trabajo) en materia de seguridad y salud en el trabajo, que recomiendo leer a los estudiosos en la materia. En este documento se analiza cómo se ha transpuesto la Directiva en los países de la Europa de los 15, consultando a los propios Estados miembros. Y lo cierto es que muchos de los problemas de interpretación de la Directiva que tenemos en España son comunes a otros países de la Unión Europea. Son problemas ya mencionados, como la falta de concreción de las funciones de los CSSFP y CSSFE, la necesidad de elaborar una guía para integrar la seguridad y salud en la fase de proyecto, etc. Empezando porque la mayoría de los Estados miembros incumplieron los plazos para la transposición de la Directiva.

Casi todos los países tienen la misma problemática que nosotros, pero algunos han avanzado más en aspectos como la concreción de las responsabilidades de los diferentes agentes, o en la profesionalización de los coordinadores. Lo cierto es que estamos a la cola de Europa en cuanto a la siniestralidad, pues aunque los criterios de valoración no son los mismos, aunque en España contabilizásemos los accidentes de trabajo a partir del tercer día de baja, como en otros países (por ejemplo, Reino Unido), seguiríamos estando lejos de estos países. Por tanto, no sirve con decir “mal de muchos, consuelo de t…”. Otros países están consiguiendo mejores resultados y habrá que analizar seriamente a qué se debe esto.

Respecto de la legislación española, todos sabemos que tenemos una amplia y compleja legislación. Esto es un modo sutil de decir que es abundante, confusa en muchos casos y de imposible cumplimiento práctico. Un amigo dice que “a los problemas hay que darles soluciones; más legislación generará más problemas”. Es muy complicado poder asimilar la gran cantidad de normativa que tenemos y la que está continuamente apareciendo o modificándose. Hay normas que después de muchos años aún no se han podido digerir. Por ejemplo, el R.D. 171/04 sobre coordinación de actividades empresariales. Lo cierto es que en estos últimos años ha habido alguna modificación legislativa interesante, que simplifica la documentación en obra, como la desaparición del aviso previo o la implantación del libro de incidencias como documento de seguimiento de la seguridad y salud de la obra, no como libro de denuncias. Pero son pequeñas pinceladas en un cuadro que ha sido mal pintado desde el inicio. Lo realmente sorprendente es la dificultad o poca fluidez con la que se modifican muchas de estas normas. Por ejemplo, la aparición de la Ley de Subcontratación, allá por 2006, bajo mi punto de vista ha sido positiva, pero tiene grandes lagunas. Por ejemplo, no contempla la problemática de las UTE´s. (¡Cómo va a haber en una obra ejecutada por una UTE participada por cinco empresas, pero que no tiene trabajadores contratados, cinco libros de subcontratación y cinco planes de seguridad idénticos, como expone la Dirección General de Trabajo en consultas que se han realizado!). Se han hecho en el R.D. 1627/97 pequeñas modificaciones. Pero asuntos como los que se han comentado hasta ahora: unificar ESS y PSS o la definición clara de competencias de los agentes intervinientes en obra y otras muchas cosas, no han sido desarrolladas, aun cuando el Real Decreto va a cumplir 14 años de vigencia. Quiero pensar que no existen intereses para no regular estos temas y otros muchos, los cuales deberían ser aclarados con extraordinaria celeridad, aunque a veces dudo de ello. Creo que ya tenemos claro cuál es parte de la problemática existente en la gestión preventiva en las obras de construcción. Por ello, es el momento de pasar a la acción

Lo cierto es que sorprende la dificultad o poca fluidez con la que se modifican muchas de las normas, cuando se ha demostrado en muchas ocasiones que hay necesidad de ello.

Seguimos discutiendo todavía si son de obligado cumplimiento normas UNE, ISO, etc.

Se percibe una clara tendencia hacia cierta ambigüedad en la legislación y parece ser que no hay un excesivo interés por cambiar la normativa vigente relativa a la prevención en obras de construcción. Parece que preferimos movernos en el oscuro mundo de la generalidad, la incertidumbre, la inseguridad y por tanto, de la subjetividad; dejar que cada uno interprete las normas a su manera, y que en caso de incumplimiento de la normativa vigente sea un juez quien dictamine si lo que hemos hecho ha sido acertado o no.

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